Patios Mallorquines

Entre los símbolos de Mallorca, destacan por su encanto los Patios Mallorquines. Los patios no sólo están en Palma, sino en todas partes de la isla.  

El patio es un elemento arquitectónico típicamente español, y en el caso concreto de Palma, se trata de uno de los elementos fundamentales de la urbanismo del casco antiguo. Paseando por las callecitas del centro de Palma, se descubren bonitos patios en perfectas condiciones, que parece imposible que puedan pertenecer al siglo XIV – XV.                                                                            

Sus habitantes de la época eran principalmente nobles, pero a lo largo del tiempo, también ricos hombres de negocios empezaron a querer su propio patio, en su propio palacio señorial. De esta manera, este elemento se convirtió en un ‘status simbol’ al que no se podía renunciar. 

 

El éxito de los patios no paraba de crecer, y miembros del clero, funcionarios y nobles de segundo nivel, también conseguirán tener cada uno su patio.

De hecho, ¡en Mallorca hay más de 500 patios! 

Pero, ¿de donde llegan los patios? 

 

Las teorías son muchas. Por ejemplo, hay quien defiende la idea de una origen romana, porque la estructura del patio es la misma de la de la antigua casa romana. Por otro lado, hay teorías acerca de su relación con el medievo catalán.  

 

La estructura es casi siempre la misma: entrada amplia, espacio cerrado antes del patio central. Estos espacios distintos de luz y sombra suelen estar separados por arcos y columnas. Luego están las escaleras, más o menos imponentes, que llevan a las habitaciones.  

 

El patio no tiene únicamente función decorativa. Su función práctica principal es la de recogida de aguas pluviales: una ligera pendiente hace que el agua se canalice en cisternas donde se guarda para uso doméstico. Pero sobretodo, el patio es vivido. Desvela la identidad de los habitantes de la casa, su cotidianidad. No es un lugar contemplativo, sino que práctico y funcional a la vida de sus habitantes. El patio es parte de la familia, por esto balcones y columnas llevan el escudo familiar. 

 

Palma es una ciudad de patios, pero el resto de la isla también. Entre las fincas de imprescindible visita está Son Marroig, en el Municipio de Deià, y asomada sobre la Foradada. 

 

Una ruta de patios es por tanto algo que no puede faltar durante su estancia en Mallorca.